For some time now, it has been pretty standard for companies to introduce a few intellectual or industrial property clauses when hiring personnel, and always as part of a battery of provisions geared at minimizing “risk”. These types of clauses are aiming at protecting all content developed by workers during their professional endeavors as part of the company’s property.
Spreadsheets, code, project data… it is all part of an information package thought out and developed during working hours. Therefore, its use outside contractual parameters is illegal, is considered a leak of knowledge and could constitute a felony. It isn’t hard to see computers without their disk drive or USB port, IP-inaccessible websites or equipments altogether without their hard drive, yesterday and today.
The world of cloud computing is offering increasing solutions for centralized work, turning computers into de facto remote workstations. We have virtual desktops, servers, email, as well as meeting and notes managers and recorders that “guarantee” access capacity to information from any device that has a connection and little else.
These solutions enable added control over information and improve teamwork, productivity, working-hour flexibility, supervision, decision taking and, above all, knowledge management.
Probably, after significant turnover, former faithful employees will divulge relevant information and expose many of the so-called “serious and formal” firms to a drain of knowledge in favor of their competitors.
Funnily enough, these “serious and formal” firms regard cloud solutions as a serious threat to security…
Desde hace tiempo es habitual ver en los contratos de las compañías con sus empleados unas cuantas cláusulas orientadas a la propiedad intelectual o industrial, siempre dentro de una batería de cláusulas enfocadas a minimizar “riesgos”. Este tipo de cláusulas buscan garantizar que todo lo que los trabajadores hayan desarrollado en esta etapa profesional se considere un contenido propiedad de la compañía.
Las hojas de cálculo, el código, la información de los proyectos… todo es información pensada y desarrollada durante la jornada laboral. Por tanto, su utilización fuera de la relación contractual es ilegal, supone una “fuga” de conocimiento y se puede considerar un delito. No es o no ha sido raro ver ordenadores sin disquetera o puerto USB, con todo tipo de webs “capadas” o que directamente eran terminales sin disco duro.
El mundo del cloud nos está ofreciendo cada vez más soluciones de trabajo centralizadas que convierten los ordenadores en terminales que trabajan en remoto. Tenemos escritorios virtuales, servidores, correo, gestores de reuniones, notas o grabadores que “garantizan” la capacidad de acceso a la información elaborada desde cualquier dispositivo que disponga de conectividad y poco más.
Son soluciones que permiten controlar mejor la información, el trabajo en equipo, la productividad, la flexibilidad de horarios, la supervisión, la toma de decisiones y, sobre todo, la gestión del conocimiento.
Probablemente, cada vez que haya rotación, muchas de las empresas consideradas “serias y formales” están expuestas a que la mayoría de la información interesante fluya hacia sus competidores de la mano de los que hasta hacía breves momentos eran sus fieles empleados.
Curiosamente, estas empresas “serias y formales” ven las soluciones en la nube como una amenaza en su seguridad…















